Carmen Polo apoyaba incondicionalmente las decisiones de su amado Francisco Franco, dictador de España. Por su parte, atendía los haberes de ella y su esposo, haciéndolos fructificar como si Dios se los hubiera dado para mayor gloria.

Nunca intervino como intercesora de la muerte de miles de inocentes; pues, luego del desayuno el Generalísimo firmaba las sentencias de muerte.

Para ella, el conocimiento analítico podía perturbar las finas arterias de la feminidad; en cambio, el talento creador había sido reservado por Dios para las inteligencias varoniles.

Sus características: la apariencia, la frialdad, la codicia y la religiosidad extrema. Su moral cristiana hervía en bailes de beneficencia y en limosnas que se encargaba de promocionar en actos de la Cruz Roja, precediendo su entrada por la Marcha Real, como si fuera la reina del país. Carmen fue la intendente del palacio dictatorial, mandando en la vida privada del Caudillo, y en la de su hija y siete nietos.

ELLA Y SU FAMILIA

A continuación breve emotivo mensaje de Francisco Franco y Carmen Polo a los niños del mundo a través de su hija....